El Zapador
que cae en la alambrada
salvado ha
a mil que van detrás,
pues sonriendo al Cielo acude a su llamada,
mientras sobre él, sus tropas han de avanzar.
Vuela un florín
sin que nadie lo impida,
nadie sabrá
que mano lo minó,
pues entre los cascotes entregó su vida,
vida inmortal del bravo Zapador.
Cualquier misión,
en brecha o alambrada,
la cumplirá
con ciega decisión,
no cejará jamás sin verla realizada,
se alienta aún su noble corazón.
Y así al marchar,
la frente levantada,
siempre será
el bravo Zapador.
Gloria dará al Castillo con su invicta espada,
gloria será, de España, su valor.